“Cuando te permites sentir, algo se ordena por sí solo.”
Inspirado en Nana Schnacke
Muchas veces intentamos ordenar la vida desde la cabeza: pensar, planificar, resolver. Hacemos listas, buscamos explicaciones, tratamos de entender por qué nos sentimos como nos sentimos. Y sin embargo, lo que más nos ordena suele ser lo contrario: darnos permiso para sentir lo que está ahí, sin apurarlo ni corregirlo.
Cuando una emoción encuentra espacio, deja de empujar. La tristeza que se deja llorar se vuelve más liviana. El enojo que se reconoce ya no necesita gritar. No desaparecen de un día para otro, pero dejan de pelear con nosotros.
Aceptar no es resignarse
Carl Rogers decía: “Cuando me acepto tal como soy, entonces puedo cambiar.” Me gusta porque da vuelta una idea muy instalada, la de que para cambiar hay que exigirse más. La aceptación no es quedarse quieta o quieto, es el punto de partida. Cuando dejamos de pelear con nosotros mismos, el cambio empieza a ocurrir casi solo.
Cada proceso tiene su ritmo
“No empujes el proceso, acompáñalo.”
Inspirado en Nana Schnacke
En mis años acompañando procesos he visto que la suavidad abre espacios que la fuerza cierra. Hay momentos para mirar algo con profundidad y momentos para simplemente descansar. Los dos son parte del camino.
Un ejercicio para esta semana
Regálate un momento sin hacer nada. Pueden ser cinco minutos, con los pies en el suelo. Solo nota cómo estás de verdad: qué sientes en el cuerpo, qué emoción aparece. No hace falta cambiar nada, solo darle un lugar.
Si sientes que es un buen momento para mirar algo con más profundidad, acompaño procesos de terapia holística de manera online desde Chile. Y si quieres recibir una reflexión como esta una vez al mes, puedes inscribirte en mi newsletter.

